En la industria de las bebidas, la higiene no es negociable. Para garantizar la seguridad sanitaria sin interrumpir la producción, los procesos automatizados de CIP/SIP, limpieza in situ (CIP) y esterilización in situ (SIP) se han consolidado como estándares imprescindibles. Estos ciclos permiten limpiar y esterilizar eficazmente tuberías y equipos sin necesidad de desmontarlos, asegurando al mismo tiempo un rendimiento constante.

Para que un ciclo CIP/SIP sea verdaderamente eficaz, es imprescindible un control preciso de los parámetros de proceso. En este contexto, los sensores de presión y temperatura desempeñan un papel fundamental. Instrumentos robustos y certificados, diseñados para entornos exigentes como el sistema compacto con separador de membrana DSSA11SA y la termorresistencia in-line TR25 de WIKA, ofrecen soluciones fiables que cumplen con los estrictos requisitos del sector alimentario y de bebidas.

CIP/SIP: procesos esenciales para la higiene industrial

El proceso CIP permite limpiar el interior de instalaciones como tuberías, depósitos e intercambiadores de calor mediante la circulación de soluciones detergentes a temperaturas y concentraciones controladas, sin necesidad de desmontar los equipos. Generalmente incluye un prelavado, una fase de limpieza química y un enjuague final.

El SIP, por su parte, consiste en la inyección de vapor saturado, normalmente entre 125 y 135 °C, para eliminar cualquier forma de microorganismo. Este tratamiento es clave para cumplir con normativas internacionales de higiene como FDA, BRC o IFS.

En ambos casos, la fiabilidad de los sensores es crítica: una temperatura insuficiente o una presión mal regulada pueden comprometer todo el ciclo, con consecuencias que van desde la contaminación hasta el incumplimiento normativo o costosas correcciones posteriores.

Presión: un parámetro clave para la eficacia del proceso

La presión es un factor estructural en los ciclos CIP/SIP. Asegura que las soluciones de limpieza alcancen todos los puntos del sistema, evitando zonas muertas, y contribuye tanto a la seguridad de los equipos como a la estabilidad del proceso de esterilización. Un sensor inadecuado puede generar lecturas erróneas, sufrir daños por golpes de ariete o provocar paradas inesperadas en la planta.

DSSA11SA: fiabilidad higiénica en un formato compacto
El sistema de separador de membrana compacto modelo DSSA11SA de WIKA es un sistema compacto con membrana enrasada y transmisor de presión integrado, desarrollado específicamente para aplicaciones higiénicas. Incorpora conexiones a proceso conforme a las normativas EHEDG y 3-A, como la conexión Tri-Clamp®, y está fabricado en acero inoxidable 316L con un acabado superficial Ra < 0,8 μm, que facilita la limpieza y evita la acumulación de residuos.

Sistema de separador de membrana compacto DSSA11SA

Soporta temperaturas de fluido de hasta 150 °C, lo que lo hace ideal para los exigentes ciclos SIP. Su salida analógica de 4-20 mA combinada con la interfaz IO-Link permite una integración flexible en sistemas de automatización. Además, el diagnóstico LED de 360° integrado ofrece una verificación visual inmediata del estado operativo directamente en campo.

El DSSA11SA combina robustez mecánica, precisión electrónica y conectividad avanzada, garantizando seguridad y fiabilidad en todas las fases del proceso.

Temperatura: un parámetro decisivo en la esterilización

Durante el ciclo SIP, la temperatura debe mantenerse dentro de márgenes estrictos durante un tiempo determinado. Incluso una ligera desviación puede comprometer la eficacia del tratamiento, generando riesgos microbiológicos o un consumo energético innecesario.

TR25: precisión e higiene en la medición de temperatura
La termorresistencia in-line TR25 de WIKA es una termorresistencia con sensor Pt100 diseñada específicamente para aplicaciones higiénicas. Su diseño en línea elimina completamente las zonas de retención, lo que permite una limpieza rápida y sin residuos, compatible con rascadores y perfectamente adecuada para procesos CIP/SIP.

Termorresistencia in-line TR25

El sensor Pt100 está disponible en clase B o A, con configuración de 3 o 4 hilos para una mayor precisión. El transmisor cubre un rango de temperatura de -50 °C a +150 °C y ofrece un tiempo de respuesta rápido, ideal para el control dinámico de las fases térmicas. La célula de medición está fabricada en acero inoxidable 316L y cuenta con un grado de protección de hasta IP68, lo que garantiza un funcionamiento fiable incluso en entornos húmedos. Su compatibilidad con conexiones estériles facilita la integración en procesos higiénicos.

Gracias a su precisión y fiabilidad, la TR25 permite automatizar los puntos de ajuste de temperatura, garantizar la trazabilidad de los ciclos SIP y mantener altos estándares de higiene sin interrupciones en la producción.

Conclusión
La optimización de los ciclos CIP/SIP depende del control preciso de parámetros críticos. Apostar por el DSSA11SA para la medición de presión y el TR25 para la temperatura significa contar con instrumentos robustos, precisos y certificados, perfectamente adaptados a las exigencias de la industria de bebidas.
Estos sensores garantizan seguridad en todas las fases de limpieza y esterilización, mejoran la eficiencia energética, reducen los costes de mantenimiento y aseguran un control de calidad fiable. Su integración directa en los sistemas de automatización, junto con sus funciones de diagnóstico avanzadas, los convierte en herramientas estratégicas para aumentar la eficacia y competitividad de las instalaciones.

¿Deseas más información o asesoramiento para elegir los instrumentos más adecuados para tu aplicación? No dudes en ponerse en contacto con los expertos de WIKA: estamos a tu disposición para ofrecerte soluciones personalizadas.

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